viernes, 19 de junio de 2015

Reflexión final.

 1. ¿Qué habilidades he adquirido a lo largo de la asignatura? 

No considero esta asignatura tanto como algo con lo que he adquirido experiencias, sino como una oportunidad para ver cómo las mías pueden resultar útiles en distintos contextos. Sin embargo, sí que he recogido un gran aporte de experiencias a lo largo de la asignatura, especialmente en las actividades evaluables que me han demostrado mi capacidad de llevar a cabo cosas que consideraba imposibles para mí como un teatro o diseñar una coreografía. 

Las clases prácticas, por otra parte, me han dado innumerables ideas para llevar a la práctica cuando ejerza en el futuro como profesora, lo cual creo que debería ser un objetivo principal en todas las asignaturas de la formación inicial. 

Por último, debo admitir que no he aprendido demasiado durante las clases teóricas, no tanto por que la profesora no explicara aspectos de la música interesantes como la duración de las figuras musicales, sino porque estos conocimientos ya los tenía cubiertos desde mi paso por el conservatorio de elemental. 


2. ¿Qué elementos o aspectos de la asignatura considero más importantes de cara a mi formación como profesor@ de la etapa de infantil? ¿por qué? 

Como ya he mencionado, lo más importante en mi formación considero que deben ser prácticas adecuadas que llevar a cabo en el futuro (tanto actividades como formas de solucionar los problemas que se presenten o maneras de organizar la docencia) acompañados de una formación moral que nos permita tener una actitud igualmente adecuada en la futura práctica.

El motivo de ello es que es lo que muchas asignaturas se esfuerzan en enseñar, mientras que otras lo ignoran, y son las primeras como esta misma las que mejor recuerdo me han impactado y las que en general he considerado más relevantes en mi formación. 


3. ¿qué elementos o aspectos de la asignatura considero como menos útiles o prescindibles dentro de mi formación como profesor@ de la etapa de infantil? ¿por qué? 

Muchos aspectos formales, como los antecedentes históricos de las asignaturas o el nombre de los autores y fechas me parecen interesantes, pero para nada relevantes de cara a la futura práctica profesional. 

Tampoco aprecio las asignaturas que hacen de la práctica una sesión de infantil, tratando a los alumnos como los niños de infantil a los que daremos clase. Lo considero en parte insultante y en parte prescindible, pues no queremos aprender a ser alumnos sino aprender a diseñar una clase como la que los profesores nos muestran en estas escenas. 


4. ¿ha logrado la asignatura cumplir con mis expectativas iniciales? 



Mi expectativa inicial era que sería una asignatura fácil de aprobar debido a mis conocimientos previos de música, ¡pero nada mas lejos de la realidad! Cada actividad evaluable y muchas de las prácticas resultaron todo un desafío en diferentes áreas del desarrollo de mi persona, y por ello estoy agradecida con la profesora y por todo su trabajo que ha hecho esto posible.

Canciones individuales: último día de entrega el 5/6/2015.

Tampoco compartiré los enlaces a las canciones por razones de confidencialidad, pero he aquí una lista de las canciones que representé:
- Ay que lindo día.
- Debajo de un botón.
- Anda anda.
- Esqueletos.
- Mi zapato pato.
- Estas son mis manos.
- Con mi martillo.

Las primeras cuatro canciones las hice con relativa facilidad puesto que disponía la casa para mí misma, pero después de descubrir que aún debía hacer tres canciones extra más las tuve que hacer con cierta prisa y con mi perro, y más adelante mi hermano pequeño, en el salón y en ocasiones incluso interrumpiendo. Por fortuna tengo conocimientos (muy básicos) de edición de vídeo, de modo que no necesité de ayuda para grabar o para eliminar las partes que no necesitaba con un programa adecuado. 

Sin embargo, no puedo entender la prohibición de hacer todas las canciones sin la partitura delante, cuando es una gran ayuda y apoyo visual incluso sin saber leer una partitura. Sin embargo, el hecho de que me obligara la actividad a usar un metrónomo me ayudó considerablemente a mantener un ritmo que probablemente no hubiera respetado del todo de no ser por él.

Debo decir, por otra parte, que me gustó mucho la experiencia de grabarme cantando, tocando el piano y haciendo LSE en la forma bimodal, como un recordatorio de las experiencias que me han ido enseñando lo que sé hoy en día y que me hacen ser quien soy. Creo que esta podría ser una experiencia que desbloquee el que me grabe más a menudo. 

Musicograma: último día de entrega el 8/5/2015.

El enlace para mi musicograma puede encontrarse aquí.

Fue el primer trabajo de esta asignatura en el que trabajé sola, y pese a que me di cuenta de lo conveniente que es trabajar en un equipo para coordinar las fechas y hacerlo con tiempo suficiente, me sentí bastante emocionada de tener libertad creativa absoluta de decidir qué hacer con la pieza que había elegido. Buscaba algo original y que hiciera uso de mis habilidades de dibujo básicas, de modo que decidí dibujar yo misma los elementos del musicograma, hacerlo con una temática distinta al acuario (las hadas, pues era lo que me inspiraba realmente la música) y realizarlo no tanto con elementos sueltos, sino con el movimiento que realizaría el hada como si de una coreografía se tratara.

Este novedoso método, sin embargo, se encontró con los problemas de que no era suficiente para expresar con certeza la línea melódica ni los diferentes timbres de la música, problemas que con la ayuda de la profesora acabé solucionando en la mayor parte. El principal problema resultó ser mi deseo de mover el hada conforme sonaba la música, pues era como estaba pensado el musicograma, pero por desgracia carecía de un programa de animación adecuado y me resultó imposible grabar mi pantalla mientras señalaba el recorrido con el cursor de hada, que ya había conseguido, por varias dificultades técnicas.

Por último, quisiera responder a la pregunta que la profesora me dejó escrita en la corrección de la actividad: el motivo de que no hubiera adjuntado una leyenda de los instrumentos. La razón es es que no sabía que era un requerimiento obligatorio, tanto porque no sabía realmente discernir los nombres de cada instrumento que tocaba como porque había visto otros trabajos de compañeras y ninguna mencionó nada parecido a aquello, pensé que mi leyenda haciendo referencia a las secciones y al ritmo era suficiente. De modo que lamento el desliz.

Cuento musical: último día de entrega el 29/5/2015.

Esta actividad evaluable constaba de realizar un teatro para una clase de Infantil en el que hubiera elementos musicales. El enlace de vídeo que entregamos para su corrección (aunque la profesora estuvo allí la mayor parte del día) he decidido no compartirlo en este Blog para no difundirlo excesivamente. Sin embargo, en este enlace se puede ver el guión y las actividades previas para la profesora que diseñamos. 

Este fue, con diferencia, el trabajo en el que nuestro grupo más se esforzó y más horas le dedicó en comparación con cualquier otro trabajo de la asignatura. Tardamos mucho en ponernos de acuerdo en casi todos los temas como el vestuario, el cuento, e incluso tuvimos una discusión con respecto a la música, y aún así sólo pudimos decidir cuando la fecha de entrega estaba próxima. Ensayamos hasta que nos salió al menos una vez perfecto, aún conscientes de que en el escenario habría que improvisar si algo salía mal, y fuimos hacia el lejano centro con los materiales para el cotidiáfono pagados de nuestros bolsillos y mucha ilusión.

Por desgracia, mi día empezó francamente mal: justo aquella mañana me había puesto tremendamente enferma del vientre, y me encontraba nauseabunda y con fuertes dolores que fluctuaron durante la mañana a pesar de las dos pastillas que tomé. Por suerte, aunque el cotidiáfono lo hice a duras penas y con una pausa para devolver, a la hora de ensayar la pastilla ya había hecho efecto y me encontraba lo bastante bien como para seguir.

El cuento fue corto pues no queríamos arriesgar una historia demasiado compleja que desconcertara a niños tan pequeños, sin dejar de incluir los sonidos musicales y una enseñanza de valores. Pero aún así ellos apenas quisieron participar mas allá de usar el sonajero como lluvia, ni siquiera con los bailes que la profesora nos forzó a realizar con la canción que compusimos. Cuando todos los niños terminaron de salir de la sala, la profesora nos reunió y nos dijo su opinión.

Sus críticas fueron duras: el cuento era demasiado corto y sencillo, el decorado y la vestimenta muy poco trabajada, la canción harto extraña, los sonidos horriblemente colocados, un miembro del grupo no participaba sino como cámara lo cual era inaceptable y en general una actuación muy deficiente. 

Fue una dura conversación, pues cada vez que intentábamos dar nuestras opiniones (el vestuario haciendo referencia al que los niños ya habían hecho, el cuento que ya le habíamos entregado y que no había puesto problemas) ella nos recriminaba que estábamos excusándonos. Pero cuando nos sentábamos en silencio a escucharla, nos pedía nuestra opinión y qué pensábamos nosotras de nuestra actuación, para volver a decirnos que no nos excusáramos. Fue una discusión que nos deprimió soberanamente, hasta un punto en el que nos planteamos seriamente no hacer la siguiente representación, y cuando lo hicimos fue mucho menos motivadas y una compañera incluso se olvidó de una parte importante de su diálogo.

En general, no lo considero una experiencia agradable. Al final de las actuaciones hablamos amargamente de nuestros errores y cómo podríamos haberlos solucionado, a la defensiva con los errores personales y una actitud en general negativa. Más tarde hablamos sobre la posibilidad de hacerlo en otro centro de forma más adecuada, pero llegamos a la conclusión de que no podríamos mejorarlo significativamente antes de la fecha límite, y menos con la carga extra de encontrar un centro que nos permitiera hacerlo.

La profesora nos pidió que, en el portafolio, hiciéramos una reflexión sobre qué exactamente podríamos haber hecho para hacerlo correctamente, y tras mucho reflexionar he llegado a la conclusión de que fallamos en los siguientes puntos principales:
- Debíamos haber tenido más coordinación para decidir las cosas con el suficiente tiempo.
- El cuento debía haber sido más largo, complejo, y haber tenido más diálogo.
- Para el punto anterior, tendríamos que haber quedado para ensayarlo al menos durante varias semanas hasta que nos saliera perfecto.
- Debíamos haber gastado más dinero y recursos en los elementos visuales del teatro, tales como el vestuario y el escenario.
- Todas debíamos estar presentes en la representación.
- Los elementos del cuento musical, los sonidos, deberían haber tenido más presencia y sentido en la narrativa y haber estado más pulidos.
- No debimos haber intentado componer nosotras la canción, en su lugar debíamos haber cogido una canción sencilla que los niños conocieran y haber escrito una letra que pudieran haberse aprendido.
- El grito de "Átaka" como recurso para mantener la atención y la participación no funcionó.

Pero, cuando miro hacia atrás y a las circunstancias de nuestro grupo, no puedo evitar pensar que no había forma de haber solucionado todos estos problemas de una forma que fuera lo bastante satisfactoria.

Novena sesión (5/6/2015).

Objetivos: 
  • Despertar la imaginación a través de la escucha atenta. Y también tomar conciencia del tono muscular  de los compañeros que se dejaban esculpir, en referencia a la primera actividad. 
  • Expresar a través del cuerpo distintas situaciones y personajes, lo cual se muestra tanto en la segunda como en la tercera actividad.
  • Diferencias secciones de canciones y representar secciones y motivos musicales a través de distintos movimientos. Esto se pone en práctica en la segunda, tercera y cuarta actividad. 
  • Coordinar el movimiento corporal con la música, llevado a cabo en la cuarta actividad.
  • Interpretar con instrumentos de láminas las canciones del repertorio.



Actividades: 
1. La primera actividad se llamaba "Los escultores", y consistía en, primero, tumbarnos por parejas y escuchar una música. Después, "esculpíamos" a nuestro compañero a partir de su posición relajada hasta una figura fija que representara lo que nos había evocado la canción. Tras una "visita al museo" en la que todos vimos una a una las obras de los compañeros, junto con unas aclaraciones del artista, nos tumbamos de nuevo para escuchar otra canción y repetir el proceso con el segundo miembro de la pareja. 





2. La siguiente actividad, "El rey león", constaba de la escucha del siguiente cuento, que acompañaba a la canción "El león" del Carnaval de los animales.

Esto era un león que cantaba así
Yo soy el león
soy el más fuerte soy el más feroz
el rey de la selva
porque en ella solo mando yo
Y gruñía y rugía amenazando con sus zarpas. 
Entonces su hijo pequeño lo intentó imitar
Yo soy el león
soy el más fuerte soy el más feroz
Pero en seguida se distrajo con una mariposa que pasaba




3. Seguidamente nos dividimos en tres grupos de forma que cada uno fuera un personaje del cuento (el Rey León, su hijo, y la guardia real que hacía la entrada y el pasillo por el que pasaban los dos leones) lo representamos a la vez que escuchábamos la música. 






4. La cuarta actividad consistía en de nuevo colocarnos en parejas y alternar baile con la pareja en una determinada sección de una canción dada (la sección B concretamente) y el baile libre (A). Por desgracia no éramos capaces de discernir correctamente las sesiones entre ellas de modo que acabamos uniéndonos todos en un corro y andar de lado en la sección A, y caminar de dentro a fuera en la sección B. 




5. La última actividad fue el concurso de canciones, en el que nos separaron en pequeños grupos y hacíamos dos tipos de actividades: cada grupo fue entregado un papel, en el que se leía el nombre de una canción. El grupo interpretaba la canción, y el grupo que adivinara el nombre de dicha canción ganaba. Además, debían ser capaz de reproducir la melodía a la primera dos miembros del equipo, distintos cada turno. 




Reflexión: 
En la primera actividad de "Los escultores" sorprendí a la profesora porque ante una música alegre y con instrumentos de viento yo, como muchas, hice a un ave, con la diferencia de que ésta estaba cazando con gesto amenazador. Pero en mi cabeza tenía sentido el pensar que el ave estaría contenta al cazar, y de alguna forma la urgencia de la canción me lo sugería. Al final resulté no ser la única en pensar en un escenario similar, siendo otra compañera la que hizo algo parecido en esa misma canción. Fue una actividad que me encantó por la fusión de artes que demostraba y la libertad creativa, pero me temo que las estatuas lo pasaban mal al estar tanto tiempo en una posición, especialmente si era una difícil de mantener. 

En cuanto a la actividad del león, la historia me fascinó ya que me encanta encontrar historias en diferentes medios artísticos, como el dibujo o en este caso la música. Y aún recuerdo a una compañera en específico que realizó una actuación tan perfecta del hijo del león, con su voz aniñada y su inocente confianza, que nos dejó a todos riéndonos. Una pega que le pondría sin embargo a este ejercicio sería que que la figura de los soldados, si bien necesaria para representar el principio de la canción, pareció salir de la nada, pues no tenía relación alguna con el cuento como sí podría haberlo tenido la mariposa, que no figuró. 

El baile en el que debíamos diferenciar las secciones de la canción, por otra parte, fue un poco desastre ya que no éramos capaces de saber cuándo era una parte, cuándo otra, o siquiera si sólo tenía dos secciones la canción. Creo que hubiera sido mejor escuchar y analizar la canción primero, y luego decidir los movimientos para cada sección. 

Y, con respecto a la última actividad, debo admitir que habiendo pasado por cuatro años en el conservatorio de elemental, no tenía ningún problema en sacar las canciones infantiles que fueran en menos de un minuto, pero me dio la sensación de que aquella habilidad resultaba inútil cuando eran necesario dos personas del grupo que la tocaran a la vez y sin fallos, en el cual comprensiblemente mis compañeras no sabían hacer tal cosa pues estaba fuera de su experiencia. Al principio intenté enseñarles las canciones que pude, pero por desgracia el tiempo entre prueba y prueba era demasiado corto como para ensayar todas las canciones de las que que pudiera venir la de continuación. Recuerdo concretamente que ni siquiera eran capaces de recordar durante mucho tiempo una canción que tenía únicamente dos notas: sol y mi (la canción del circo). 

Por último, quisiera expresar lo extraño que me resultó ver "interpretar con instrumentos de lámina las canciones del repertorio" como un objetivo en sí mismo, cuando sería mas lógico ampliarlo a "familiarizarse con el uso correcto de instrumentos de láminas" o "aprender a interpretar una canción elemental después de oírla", es decir, objetivos orientados a que creemos nuestra propia práctica educativa.

Octava sesión (29/04/15).

Objetivos: 
  • Discriminar auditivamente los timbres de los distintos instrumentos y su localización en el espacio.
  • Asimilar el concepto de pregunta-respuesta rítmica.
  • Improvisar secuencia de preguntas-respuestas rítmicas.
  • Aprender una nueva canción del repertorio.
  • Analizar los elementos del compás de esa canción, su línea melódica e interpretar esa canción en instrumentos de láminas.



Actividades: 
1. La primera actividad se llamaba "busco mi instrumento", y consistía en que cada pareja elegía un instrumento, lo hacía sonar para recordar el timbre, y lego nos turnábamos para ponernos unas vendas en los ojos, colocar a la invidente en el centro con los otros, y el miembro libre se colocaba en alguna parte de la sala y hacía sonar el instrumento hasta que el primer miembro, a ciegas, llegara hasta él.




2. La siguiente actividad tenía el nombre de "Batucada". En ella la profesora nos presentó la dinámica de "pregunta-respuesta" en la música, primero todos y luego con pequeños grupos. La actividad consistía en que la profesora hacía una pregunta a cada uno del círculo, a la que todos debíamos responder "en la ciudad", de forma que concordara con el ritmo y haciendo de las preguntas-respuestas algo literal.


3. Seguidamente nos hizo inventar nosotras mismas una serie de preguntas que pudieran contestarse todas con una misma respuesta, para luego representarlas frente a toda la clase.







4. Por último, aprendimos la canción del repertorio "El circo"

En el circo (sol sol mi mi)
un día vi (sol sol mi)
a un equilibrista (sol sol sol sol mi mi )
que hacía así (mi sol sol mi)


Usando un obstinato de percusión corporal. Aprendimos la canción y luego fuimos añadiendo y presentando personajes en la canción de la siguiente forma; cantábamos "en el circo un día vi, a un personaje que hacía así", y entonces un compañero entraba en el círculo que habíamos formado e imitaba con mímica al personaje en cuestión: por ejemplo, a un domador. Una vez lo adivinábamos, cantábamos todos "en el circo un día vi, a un domador que hacía así".


Finalmente, analizamos los elementos del compás de la canción para poder reproducirla en los instrumentos de láminas.



Reflexión: 
En referencia al primer ejercicio, pese a que fue divertido debo admitir que me dio un poco de miedo quedarme ciega y vulnerable en mitad de la clase. También me hizo preguntarme cómo podría repetirse esta actividad de forma que no fuera peligrosa para los niños, y llegué a la conclusión de que probablemente sería con un solo niño vendado y todos sus compañeros con varios instrumentos sonando a la vez, de forma que tuviera que dirigirse a uno en concreto.

En referencia concretamente a la dinámica de preguntas respuestas, me hubiera gustado experimentar no sólo con varias preguntas para una sola respuesta, sino con varias respuestas para una sola pregunta. En el ejercicio en grupo se nos hizo hacer un movimiento expresivo cuando respondiéramos "en la ciudad", y debo decir que muchas sentimos cierto bochorno en hacer una actividad orientada tan evidentemente hacia niños en una clase práctica.

Además, en esta actividad recuerdo que nuestro grupo estaba ya casi terminando la serie de preguntas-respuestas, basadas en la respuesta "margarita", cuando la profesora se nos acercó y nos dijo directamente que esa no valía, pues era muy corta, algo que no había mencionado antes. Y tuvimos que idear otra serie en la mitad del tiempo disponible, lo cual en su momento no nos pareció justo, pero el resultado fue visiblemente mejor que lo que estábamos planeando.

También encontré problemas, como ya he mencionado con antelación, en el hecho de que la profesora nos dictara de nuevo las actividades: yo que estoy acostumbrada a escribir en ordenador suelo quedarme atrás conforme dicta, y además lo describe de una forma demasiado resumida y que no incluye todo lo que me gustaría recordar de la sesión

Un ejemplo de esto, en este día, puede ser el hecho de que nos dictara como actividad "improvisamos preguntas-respuestas", cuando la verdad es que bien por tiempo o bien porque no comprendimos lo suficiente la cuestión, no hubo tal actividad.

Por último, me pareció raro que de repente las actividades tuvieran título, cuando nunca nos hemos preocupado antes por ello. 

Séptima sesión (15/4/15).

Objetivos: 

  • Control respiratorio
  • Aprender nueva canción del repertorio (Yo tengo un pianito).
  • Discriminar los elementos del compás de la canción.
  • Acompañar la canción con instrumentos de manera coordinada.
  • Relacionar la canción con su partitura.
  • Hacer una lectura rítmica y melódica de la partitura.


Actividades:
1. En primer lugar, ejercitamos el control respiratorio con un ejercicio que consistía en sostener un trozo de papel en la pared soplando. En este sencillo juego se trabajaba tanto la capacidad pulmonar (pues si el soplido era demasiado suave, caía) como la respiración controlada (ya que se intentaba que el flujo fuera siempre constante, al mismo ritmo y velocidad, con el mínimo aire para que aguantara todo lo posible pero el suficiente para que se mantuviera). Esto la profesora lo convirtió en un juego, haciendo una competición sobre quién aguantaba más, y nos recomendó además que cuando lo lleváramos a cabo en Infantil creáramos un motivo para sostener el papel, como por ejemplo haciendo que su forma fuera una mariposa y colocando una flor en la pared, de forma que la mariposa se posara en ella.

2. Seguidamente, realizamos dibujos en parejas con unas judías que nos aportó la profesora en el suelo, con la condición de que no podíamos usar las manos, solo pajitas: bien creando un vacío en ellas para coger la judía, o bien soplando hasta colocarla en su sitio, trabajando de forma alternante la espiración y la inspiración.



3. Por último, aprendimos la canción de "yo tengo un pianito" del repertorio.

Yo tengo un pianito (do re mi fa sol sol) 
Fácil de tocar (la si do la sol) 
Moviendo las manos (sol sol sol sol mi mi) 
Se pone a cantar (re mi fa re do)

Como es costumbre, primero analizamos los elementos del compás, y después los instrumentamos: usamos el triángulo para el acento, las claves para el pulso y la caja china para la subdivisión. Lo hicimos de la siguiente forma: nos separamos en tres grupos con un único instrumento para cada grupo, y nos pasamos el instrumento en cada semifrase de la canción (exceptuando el triángulo, que lo pasamos cada vez que sonaba una vez con cada acento). 


Seguidamente, la profesora sacó unas páginas que tenían la partitura escrita a trozos. Interpretamos la partitura con palabras rítmicas, con el nombre de las notas, y luego las profesora los desordenó en el suelo señalando los que debíamos cantar, en un orden diferente y formando una música nueva, con el objetivo de asimilar la grafía para poder leerla desordenadamente. Esta es la base del aprendizaje significativo: partir de algo que sabemos, en este caso la canción, y avanzar el conocimiento desordenando los símbolos y entendiéndolos hasta que tengan significado propio. 





Reflexión: 
La primera actividad me fascinó, es un ejercicio que tiene sentido en sí mismo y sirve para el entrenamiento de una habilidad, lo cual considero que es el núcleo de la educación, y espero poder llevarlo a la práctica en el futuro. Aunque es cierto que mi trozo de papel estaba roto, y estuve gran parte del ejercicio preguntándome si eso no afectaría al tiempo que duraba el mismo sobre la pared.

Con respecto a la actividad de las judías, debo admitir que junto a mi compañera planeábamos hacer una estrella de cinco puntas, pero no fuimos capaces de que se viera con la suficiente claridad, de modo que decidimos hacerla de seis. Una estrella judía, ¡hecha de judías!


La experiencia de pasar el instrumento entre nosotros, sin embargo, me pareció algo extraña e innecesaria teniendo en cuenta que disponíamos de suficientes instrumentos de percusión para todos, y aún de no ser así también contábamos con la voz o con la percusión corporal.

En referencia a la actividad del desorden de la partitura, he de mencionar que no salió todo lo bien que cabría esperar. La idea era buena, pero por desgracia daba la sensación de que nadie sabía realmente dar ese salto de separar los elementos entre ellos, así que quizás hubiera sido mejor dar la clase teórica en la que la profesora nos explicaba las notas del pentagrama antes del ejercicio. Yo personalmente lo cierto es que tuve pocos problemas, pero sólo debido a mi básica habilidad de solfear (a pesar de encontrarme algo enferma con la garganta).

Otros problemas de la partitura fueron que, a pesar de que al principio nos hiciera desordenar las partes, la profesora se vio entonces obligada a reordenarlas para facilitar la lectura, y luego a señalar el fragmento que debíamos cantar en lugar de hacerlo linearmente. También escuché quejas de una compañera porque, entre la velocidad a la que nos obligaba a adaptarnos a la nueva música, y al hecho de que teníamos que mirar hacia abajo todo el tiempo, se había mareado un poco, sensación que yo también compartí.