viernes, 19 de junio de 2015

Novena sesión (5/6/2015).

Objetivos: 
  • Despertar la imaginación a través de la escucha atenta. Y también tomar conciencia del tono muscular  de los compañeros que se dejaban esculpir, en referencia a la primera actividad. 
  • Expresar a través del cuerpo distintas situaciones y personajes, lo cual se muestra tanto en la segunda como en la tercera actividad.
  • Diferencias secciones de canciones y representar secciones y motivos musicales a través de distintos movimientos. Esto se pone en práctica en la segunda, tercera y cuarta actividad. 
  • Coordinar el movimiento corporal con la música, llevado a cabo en la cuarta actividad.
  • Interpretar con instrumentos de láminas las canciones del repertorio.



Actividades: 
1. La primera actividad se llamaba "Los escultores", y consistía en, primero, tumbarnos por parejas y escuchar una música. Después, "esculpíamos" a nuestro compañero a partir de su posición relajada hasta una figura fija que representara lo que nos había evocado la canción. Tras una "visita al museo" en la que todos vimos una a una las obras de los compañeros, junto con unas aclaraciones del artista, nos tumbamos de nuevo para escuchar otra canción y repetir el proceso con el segundo miembro de la pareja. 





2. La siguiente actividad, "El rey león", constaba de la escucha del siguiente cuento, que acompañaba a la canción "El león" del Carnaval de los animales.

Esto era un león que cantaba así
Yo soy el león
soy el más fuerte soy el más feroz
el rey de la selva
porque en ella solo mando yo
Y gruñía y rugía amenazando con sus zarpas. 
Entonces su hijo pequeño lo intentó imitar
Yo soy el león
soy el más fuerte soy el más feroz
Pero en seguida se distrajo con una mariposa que pasaba




3. Seguidamente nos dividimos en tres grupos de forma que cada uno fuera un personaje del cuento (el Rey León, su hijo, y la guardia real que hacía la entrada y el pasillo por el que pasaban los dos leones) lo representamos a la vez que escuchábamos la música. 






4. La cuarta actividad consistía en de nuevo colocarnos en parejas y alternar baile con la pareja en una determinada sección de una canción dada (la sección B concretamente) y el baile libre (A). Por desgracia no éramos capaces de discernir correctamente las sesiones entre ellas de modo que acabamos uniéndonos todos en un corro y andar de lado en la sección A, y caminar de dentro a fuera en la sección B. 




5. La última actividad fue el concurso de canciones, en el que nos separaron en pequeños grupos y hacíamos dos tipos de actividades: cada grupo fue entregado un papel, en el que se leía el nombre de una canción. El grupo interpretaba la canción, y el grupo que adivinara el nombre de dicha canción ganaba. Además, debían ser capaz de reproducir la melodía a la primera dos miembros del equipo, distintos cada turno. 




Reflexión: 
En la primera actividad de "Los escultores" sorprendí a la profesora porque ante una música alegre y con instrumentos de viento yo, como muchas, hice a un ave, con la diferencia de que ésta estaba cazando con gesto amenazador. Pero en mi cabeza tenía sentido el pensar que el ave estaría contenta al cazar, y de alguna forma la urgencia de la canción me lo sugería. Al final resulté no ser la única en pensar en un escenario similar, siendo otra compañera la que hizo algo parecido en esa misma canción. Fue una actividad que me encantó por la fusión de artes que demostraba y la libertad creativa, pero me temo que las estatuas lo pasaban mal al estar tanto tiempo en una posición, especialmente si era una difícil de mantener. 

En cuanto a la actividad del león, la historia me fascinó ya que me encanta encontrar historias en diferentes medios artísticos, como el dibujo o en este caso la música. Y aún recuerdo a una compañera en específico que realizó una actuación tan perfecta del hijo del león, con su voz aniñada y su inocente confianza, que nos dejó a todos riéndonos. Una pega que le pondría sin embargo a este ejercicio sería que que la figura de los soldados, si bien necesaria para representar el principio de la canción, pareció salir de la nada, pues no tenía relación alguna con el cuento como sí podría haberlo tenido la mariposa, que no figuró. 

El baile en el que debíamos diferenciar las secciones de la canción, por otra parte, fue un poco desastre ya que no éramos capaces de saber cuándo era una parte, cuándo otra, o siquiera si sólo tenía dos secciones la canción. Creo que hubiera sido mejor escuchar y analizar la canción primero, y luego decidir los movimientos para cada sección. 

Y, con respecto a la última actividad, debo admitir que habiendo pasado por cuatro años en el conservatorio de elemental, no tenía ningún problema en sacar las canciones infantiles que fueran en menos de un minuto, pero me dio la sensación de que aquella habilidad resultaba inútil cuando eran necesario dos personas del grupo que la tocaran a la vez y sin fallos, en el cual comprensiblemente mis compañeras no sabían hacer tal cosa pues estaba fuera de su experiencia. Al principio intenté enseñarles las canciones que pude, pero por desgracia el tiempo entre prueba y prueba era demasiado corto como para ensayar todas las canciones de las que que pudiera venir la de continuación. Recuerdo concretamente que ni siquiera eran capaces de recordar durante mucho tiempo una canción que tenía únicamente dos notas: sol y mi (la canción del circo). 

Por último, quisiera expresar lo extraño que me resultó ver "interpretar con instrumentos de lámina las canciones del repertorio" como un objetivo en sí mismo, cuando sería mas lógico ampliarlo a "familiarizarse con el uso correcto de instrumentos de láminas" o "aprender a interpretar una canción elemental después de oírla", es decir, objetivos orientados a que creemos nuestra propia práctica educativa.

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