- Crear una pieza musical utilizando distintos instrumentos y la voz (recursos musicales).
- Representar la pieza utilizando una partitura gráfica con notación no convencional.
Actividades:
1. Esta práctica empezó como la sesión anterior: todos nos sentamos en un círculo, y por orden empezamos a decir nuestro nombre y seguidamente a levantarnos para coger un instrumento, prácticamente los mismos a elegir de la última vez, pero casi todos cogimos instrumentos distintos enriqueciendo así nuestra experiencia.
Luego nos repartimos en tres grandes grupos y se nos encargó que ideáramos una historia con los instrumentos que teníamos y la mímica, de nuevo sin vocalizaciones. La nuestra contaba la de una niña que se iba a la cama y tenía una pesadilla, pero luego el sueño cambiaba a estar en un carnaval. Se despertó de este sueño un momento, y luego volvió a dormirse.
La profesora quería que ensayáramos la historia y su representación mientras ella grababa, pero sin que nadie más la viera, pero esto no salió como estaba planeado. Al estar todos en el mismo aula, en cuanto veíamos a un grupo ensayar todos dejábamos lo que estuviéramos haciendo y observábamos, para descontento de la profesora.
2. El motivo de que la representación fuera una sorpresa lo comprendimos cuando nos dio un enorme trozo de papel continuo y nos pidió que escribiésemos o dibujásemos la escena de modo que cualquier compañero pudiera reproducirla sin haber visto la escenificación antes, con dibujos, líneas, o lo que quisiéramos.Lo único que no se podía utilizar era la nomenclatura oficial que se usa en las partituras: notas, figuras rítmicas, claves...
Por desgracia, no hubo tiempo de que otros grupos reprodujeran las escenas, y algunos apenas si pudieron terminar su partitura gráfica.
Reflexión:
Espero que en la siguiente sesión se nos permita completar esta actividad, pues estoy deseando enseñar nuestra partitura (de la que me siento, en conjunto con mis compañeros, bastante orgullosa) a toda la clase, y ver si el mensaje ha podido transmitirse correctamente.
Si tuviera que elegir un momento en esta sesión, fue en el que sugerí que dibujásemos a la niña despierta, durmiéndose, luchando con las pesadillas y en general todas las expresiones necesarias, y mi grupo aceptó mi idea permitiéndome incluso dibujarla. También contaron conmigo para dibujar los instrumentos cuando vieron que me gustaba dibujar, aunque éstos no me salieron muy bien que digamos. En general, resultó una experiencia que me llenó de orgullo.
Lo que más me gustó de la sesión en general, sin embargo, fue la fusión de disciplinas que experimentamos al dibujar la música. Me fascinó que se pudieran pasar a dibujo no sólo imágenes, sino también música, y también el usar la música como un medio para transmitir historias.








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