Objetivos:
- Interpretar una pieza en base a una partitura gráfica.
- Reflexionar sobre la dificultad o facilidad de plasmar gráficamente los sonidos.
- Coordinarnos para representar un cuento musical.
Actividades:
1. La primera parte de la sesión la dedicamos a reproducirla partitura gráfica de otro de los grupos que se hicieron en la sesión anterior.
A nuestro grupo le tocó la interpretación de una pieza que representaba una boda y las pertinentes preparaciones anteriores. Después de haber deliberado cómo debíamos realizar esto, lo hicimos delante de toda la clase, y después el grupo que había creado la partitura gráfica lo representó tal y como ellos lo habían concebido.
Tras estas dos representaciones, pusimos en común los problemas y facilidades que encontramos tanto en la interpretación como en su anterior representación partiendo de unas preguntas que nos formulaba la profesora a ambos grupos. Esta situación se repitió, evidentemente, tres veces (una por cada grupo).
2. Luego, nos sentamos de nuevo en círculo y de nuevo nos separamos en grupos diciendo seguidamente los números 1, 2, 3 y 4 para decidir quién estaba en el grupo número cuál, y mientras hacíamos esto elegíamos un instrumento del montón en el centro en el que los habíamos colocado.
Una vez nos hubimos reunido en estos 4 grupos, se nos entregó a cada uno una hoja en la que figuraba un cuento musical que debíamos representar frente a nuestros compañeros. Decidimos cómo lo haríamos, repartimos papeles, y lo interpretamos frente a todos los compañeros por turnos.
Por último, y como siempre, la profesora nos dejó unos minutos para plasmar lo que habíamos sentido en la sesión y para escribir los objetivos que nos iba dictando.
Reflexión.
Para empezar, quiero decir que me sentí muy orgullosa de nuestra partitura, a la que sólo le encontramos un error en cuanto al número de repeticiones de cierta parte de Samba. El grupo externo que la representó sólo cometió el fallo que arrastraba de nuestra errónea plasmación y uno suyo propio. En mi opinión su interpretación estaba bastante bien representada, pero no supieron llevar bien la secuencia de movimientos de la niña (todas estas referencias tendrán sentido para los que hayan visto una representación o la partitura).
En cuanto a nuestra representación, tenemos motivos para sentirnos también orgullosas de ella pues la realizamos casi mejor que las propias autoras, quienes se liaron y tuvieron que empezar de nuevo. Fue difícil interpretarla pues era muy artística y llena de dibujos, cosa que valoré mucho a nivel personal, y tenía magníficos puntos de originalidad, pero era poco objetiva para alguien sin información previa de ella. Sí que pudimos haber mejorado el final, pues no representamos el gran momento del beso final en la boda ni los aplausos, y eso fue una gran pérdida para la obra que sí estaba plasmado. Tampoco relacionamos perfectamente los instrumentos con los dibujos, que indicaban el ritmo y qué representaba cada uno, y había unos números indicados (1, 2, 1, 2) que tuvimos que ignorar en nuestra representación porque no sabíamos que hacía referencia al ritmo de un corazón nervioso. Cada compás estaba delimitado en el dibujo de una nube, y el orden de nubes se veía claro porque tenían unas letras que lo indicaban (aunque fueran en espiral), pero nos perdimos completamente sobre qué orden llevaban cada uno de los elementos dentro de la misma nube, de modo que los interpretamos todos a la vez.
A pesar de todos los problemas me encantó la historia que contaba, más aún al verla representada por mis compañeras, y a mi modo de ver fue la más narrativa de todas, con principio, nudo y desenlace. Lo que menos me agradó de esta actividad, sin embargo, fue que la profesora nos pidiera en una de esas preguntas para deliberar cuán bien lo habíamos hecho que nos pusiésemos una nota, tanto a nuestro grupo como al otro. Algo tan subjetivo como la representación era difícil de calificar cauntitativamente, y mucho más si teníamos al grupo justo delante de nosotras ya que no queríamos ofender a nadie.
En referencia al cuento musical... fue bastante deprimente, sin suavizar las cosas. Al principio nos atrancamos pues no sabíamos exactamente qué hacer. Luego nos angustiamos al saber que otro grupo también tenía el cuento que teníamos que representar y que indudablemente nos compararían con él. Nos costó muchísimo ponernos de acuerdo y para cuando llegó el momento de la representación no teníamos claro nuestro papel ni estábamos coordinadas. Si pudiera cambiar algo de esta actividad sería sin duda el que las dos historias se repitieran, pues daba la sensación de competición y no compensaba por lo interesante que pudiera resultar ver una misma historia representada de formas distintas.
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