viernes, 19 de junio de 2015

Primera sesión (11/2/2015.

Para empezar, los Objetivos de esta sesión fueron:
  • Conocer diferentes instrumentos de uso escolar. Algunos de ellos fueron: 
    • Djembé


    • Metalófono

    • Xilófono

    • Güiro

    • Claves

    • Caja china

    • Castañuelas de palo

    • Triángulo

    • Piano

    • Crótalos

    • Platillos
    • Campanas agogó
    • Huevo maraca
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    • Darbuka
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    • Cortina
    • Pandero
    • Pandereta
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    • Bongós
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    • Tabasa
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    • Boomwhackers
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  • Explorar los distintos timbres que se pueden sacar de ellos
  • Utilizar los instrumentos, expresión corporal, y la voz para recrear distintas escenas o situaciones


Seguidamente, la estructura de la sesión o las actividades realizadas fueron así: 
1.  Llegamos al aula y la profesora colocó tantos instrumentos musicales como alumnos éramos (a excepción del piano, claro) en el centro de la clase. entonces empezó la sesión.
Nos sentamos en un círculo en el suelo alrededor de los instrumentos, y fuimos pasándonos una pelota de tenis para decidir los turnos en los que decíamos nuestro nombre y un deseo u objetivo que tuviéramos en este curso. Sin embargo, a raíz de un comentario de una compañera, la profesora decidió que el resto de compañeras diríamos no el deseo, sino el motivo por el que nos habíamos apuntado a aquella carrera ya que le parecía más interesante. Yo lo tuve fácil, desde hace muchos años tenía claro que trabajar con niños de esta edad era mi vocación. 

2. Cuando todos terminamos, volvimos a pasar la pelota, esta vez diciendo nuestro nombre (el objetivo de la profesora era tener una oportunidad para aprendérselos) y levantándonos para elegir un instrumento del centro tras volver a tirar la pelota. Tuve la suerte de ser la tercera en elegir, y escogí los Boomwhackers porque me había llamado la atención aquel instrumento musical tan moderno e infantil.

Cuando todos tuvimos nuestro instrumento, nos explicó las cuatro cualidades del sonido: Tono, timbre, intensidad y duración. 

3. Entonces, nos pidió que encontráramos cuatro timbres distintos en nuestro instrumento (que no tonos ni intensidades), y lo expusiéramos por turnos a toda la clase (seguidos de nuestro nombre de nuevo) en el orden en el que estábamos sentados. 

Descubrimos entonces que los parámetros para hacer un sonido con un timbre u otro no dependen del instrumento en sí, sino del material y del modo en el que se toque y vibre. 

4. En la cuarta actividad la profesora nos pidió que cada uno hiciera un pulso con su instrumento de forma seguida, y así comparar rápidamente todos los timbres de los instrumentos. Por desgracia no comprendimos a la primera que un pulso era "un solo golpe", y algunos hicieron varios o un sonido mantenido en el caso de panderetas y maracas, de modo que lo repetimos. 

5. La quinta actividad fue la más compleja de la sesión. Divididos en tres grupos, se nos entregó aleatoriamente una tarjeta con una situación que debíamos representar con mímica, gestos, y sobre todo con los instrumentos. Podíamos también utilizar la voz, siempre que no articuláramos palabras. Después de su representación, los demás deberían adivinar la situación que se presentaba.

El primer grupo escenificó unas rebajas:

El segundo, un paso de semana santa:

Mi grupo, el tercero, escenificó una mañana tranquila en un mercado, en el que cada vez habría más gente conforme se habrían las tiendas, hasta culminar en un auténtico bullicio frenético. Fue la única representación que no fue adivinada por los compañeros, porque como nos dijo la profesora la instrumentación salió bien, pero faltó apoyo visual.


6. Por último, nos volvimos a sentar en círculo  para apuntar la sesión antes de que se nos olvidara, para escribir los objetivos que nos fue dictando la profesora, y para anotar nuestras impresiones y sentimientos en aquel momento en el que los teníamos frescos.


En cuanto a mi propia reflexión, fue interesante conocer aspectos de mis compañeros que no conocía sobre su camino hacia la decisión de matricularse aquí, pero aquella dinámica de pasar la pelota trajo algunos problemas: como cuando la cogía uno que ya había hablado, no saber quién faltaba por hablar, y por supuesto los casos en los que fallábamos el lanzamiento o la recepción de la bola. La actividad de los timbres se me hizo por otra parte un poco repetitiva, pues la mayoría imitábamos casi los mismos movimientos para conseguir otros timbres en nuestros instrumentos de percusión.

Los Boomwhackers me encantaron, no solo por una predilección hacia los palos en general que tengo desde pequeña sino porque me fascinó descubrir tantas posibilidades en un simple tubo de plástico. He de admitir que en varias partes de la sesión lo utilicé para chinchar a mi compañera, metiendo su trenza en él o hablando en su oído sin la necesidad de acercarme. El momento más bochornoso fue cuando, manipulándolo entre las manos, se me resbaló y atravesó el círculo redando hacia el otro extremo mientras todos se callaban para verlo y reírse, pero he elegido compartirlo porque fue divertido. Suerte que una compañera me lo devolviera rodando. 

Por último, la escenificación me resultó una situación algo estresante ya que no pudimos planificarla con la precisión que me hubiera gustado, y fue algo frustrante ser el único grupo que no pudo reflejar claramente su escena. 

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